
1846, el obstetra Semmelweis fue nombrado asistente de un reconocido profesor, Klein, para asistir en las clínicas mas famosas de Austria. Conforme fue atendiendo a distintas mujeres se percató de que morían muchas más dando a luz en el hospital que cuando lo hacían en su casa. Además, las muertes incluso llegaban al 95% cuando eran los estudiantes de medicina quienes atendían el parto, después de la clase de anatomía forense.
Para el estaba claro que eran las manos de los propios médicos las que estaban infectadas por algo y que por su culpa morían las pacientes. Sin embargo, el resto del gremio, esto se lo tomó como una ofensa, sobre todo el propio klein.
Semmelweis, para demostrar su teoría obligó a sus estudiantes a lavarse las manos con detergente antes de atender a las mujeres. En consecuencia las muertes se redujeron drásticamente, a menos del 1%.
Su profesor después de esto no podía permitir que continuara pues: "ese joven no era quien para cuestionar a los médicos que salvaban vidas", "si los pacientes morían sería por culpa de una mala alimentación, emanaciones fétidas o miasmas, pero es impensable que la razón sean las manos sucias". Semmelweis fue desterrado y vivió como un mendigo. cuenta la leyenda que acabó infectándose a propósito para demostrar su teoría. No fue hasta 15 años después de su muerte cuando un francés comenzó a hablar de microorganismos.
Ahora, 153 años después sigue habiendo personas que no le dan importancia al lavado de manos, que atienden a varios pacientes con los mismos guantes y tocan de todo, o incluso siguen pensando que es vergonzoso que te digan que las manos de uno están sucias
Después de recordar a Semmelweis, es importante conocer cómo y cuándo hay que lavarse las manos, por ello insertamos a continuación las imágenes que lo explican.



Buenas noches
ResponderEliminarSoy estudiante de enfermería y he leído una noticia que me ha llamado la atención, una enfermera accedió sin permiso al historial clínico de una antigua amiga, a la cual amenazó con revelar detalles del mismo. Adjunto de la noticia: https://www.abc.es/espana/aragon/abci-enfermera-condenada-mas-tres-anos-carcel-cotilla-201811120334_noticia.html#ns_campaign=rrss&ns_mchannel=abc-es&ns_source=fb&ns_linkname=cm-general&ns_fee=0
Ante sucesos como el que se presenta, es importante resaltar la importancia de la confidencialidad en nuestra profesión, ya que la relación de los de los pacientes con los profesionales de la salud se basa en la confianza, el paciente nos revela información que pertenece a la esfera de lo íntimo para que contemos con la información necesaria para establecer un plan terapéutico con las intervenciones necesarias. Si esa confianza se quiebra, la relación se deteriorará y esta es la razón básica que nos impele a mantener el secreto profesional. Hay que tener en cuenta que la obligación del secreto abarca tanto la información referente al estado de salud del paciente como los datos de su vida privada que podamos conocer durante durante la atención que le brindamos. Si no respetamos la confidencialidad y difundimos información privada, podemos provocarle graves daños en diferentes esferas de su vida que serán como mínimo de tipo moral, quebrantando el principio de no maleficencia.